Dos caras
Todos tenemos mas de una cara, ya no solo la que mostramos y la que guardamos para nosotros, sino, incluso la que mostramos dependiendo del medio en el que nos movemos, los amigos, los padres... pues bien, a veces, por simplificarnos la vida, nos mordemos la lengua, y callamos, ocultamos nuestro rostro por un bien mayor. El inconveniente es que todo eso debe salir por otro lado, debemos expulsar eso que reservamos, o terminaremos haciendonos todo el daño que pretendemos evitar.
Hasta hace un tiempo, una libreta y un boli ocupaban mis bolsillos, tampoco a ellos era totalmente sincero, pero me ayudaban a liberar muchas cosas que de otro modo me envenenarian poco a poco.
Abandone la libreta, pero no esa necesidad de expulsar tanta suciedad, quizas anonimato de la blogosfera sirva como via de escape.


