Duro perdedor como La Mota, como John McClane en el Nakatomi Plaza, seguro de si mismo, estilo Steve McQueen. Con esa expresion en el rostro que deja ver que es el encargado de hacer "lo que se debe hacer", ejecutor, totalmente opuesto al que domina mi mano derecha, muy diferente a ese que desde mi hombro me susurra que haga todo eso que no me atrevo a hacer. Asi es mi nemesis, mi alterego, solo otra cara de el prisma que es mi personalidad. Vive oculto, asomandose por los resquicios de mi alma, atento, esperando sin ninguna prisa su turno, decidido a actuar con firmeza cuando la situacion lo requiera.

No es malo, ni triste, solo cumple con su extricto sentido del deber, a el le debo mucho por sacarme de muchas situaciones, pero comprende que ya paso su epoca, como decia Marv:"Los viejos tiempos. los malos tiempos. los tiempos de todo o nada". Todo eso ya paso, solo espera resignado que vuelva su momento. Temo por el, porque de compañero a pasado a nemesis, es un leon enjaulado, un antiguo guerrero luchando por el Valhala fuera de su epoca. Y es demasiado tarde para adaptarse a los nuevos tiempos.