Las que sujetan firmes el escarpelo que salva vidas, las que ladrillo a ladrillo construyen, las finas manos que con un lápiz diseñan las formas de los objetos que usaremos en el futuro. Las manos que con firmeza sujetan la pluma con la que se firman los grandes tratados, las que gastadas por el frió, lanzan las redes al mar, las que tiemblan de miedo en el cine y las que siembran los campos, todas envidian este torpe par de manos, que todos los días recorren uno a uno tus lunares.